viernes, 28 de octubre de 2016

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

                

... de la Red
 
              Es posible vivir sin amar a nuestros semejantes, e incluso odiándolos, pero así nunca llegaremos a ser felices. El único sendero que conduce a la felicidad es el del Amor. De modo que si pretendemos ser felices, deberemos transitar por él hasta encontrarlo, comenzando primero por hallarnos a nosotros mismos en el fondo de nuestro corazón. No es fácil, lo sé, pero es el único camino que existe para hacer dicho pensamiento realidad. Si te has encontrado ya con tu corazón, síguelo, él te guiara hasta su objetivo; si no es así, persevera mientras esperas a que una señal suya te avise de lo que debes hacer: será inconfundible y la sentirás en el acto. No hay fórmulas mágicas que se puedan proponer; si acaso un sencillo consejo: no abandones nunca ese sendero.
           Aunque de todas maneras podría decirse que la consecución de la felicidad no es ningún mandato de obligado cumplimiento: puedes elegirla o no, esa es tu prerrogativa. Seguramente una parte de ti te lo va a demandar, pero otra tal vez la rechace. ¿Por qué somos tan extraños los seres humanos? ¿Quién nos hizo así? La Naturaleza desde luego que no, pues la única referencia que tenemos es la de los animales y no nos sirve. Nuestra consciencia impone, esa sí, una cualidad a nuestra vida que la hace en gran medida irracional. Una imposible cuadratura del círculo que con nuestra limitada razón, según parece, nunca podremos resolver.
            Mientras tanto sólo queda un camino a seguir: esperar pacientes el dictado del corazón; o, en todo caso, hacer oídos sordos a su llamada.



 
Blog: Papel en Blanco                     (J.L. Pacheco)